El Modelo Triangular en la educación

Dra Magaly Ruiz Iglesias.

Dra Magaly Ruiz Iglesias.

Víctor Manuel Barceló R. 

Hace unos días acudí a la presentación del llamado Modelo Triangular, que representa una propuesta para resolver el triple reto educativo planteado entre el tiempo, las competencias y la educación. Fue precisamente su autora, impulsora y extraordinaria expositora, la Dra. Magalys Ruiz Iglesias, quien impactó con su atractiva y profunda presentación, ante un numerosos público de maestros de maestros, dirigentes educativos y otras personas que abarrotaron la Sala de la Dirección, de la Normal Superior Federalizada de Puebla.

Muchas enseñanzas se maduran con la aplicación de las metodologías propuestas, en el libro de Magalys, de casi 400 páginas, que por su dinámica, está en constante revisión. Surge de inmediato el interés por la “normalidad mínima”, que lleva a la atención puntual al aula, no solo en el arribo en tiempo y hora al centro escolar, sino en los tiempos dedicados realmente a la enseñanza, que por ahora se calculan en medio tiempo del total empleado en la escuela.

Quienes hemos dado clase en primaria o estamos atendiendo grupos en normales, corroboramos que eso ocurre y no siempre y casi nunca por decisión del docente ante grupo. Las interrupciones durante el tiempo de clase son constantes desde la dirección, e inutilizan la tarea avanzada, obligando a usar minutos del precioso tiempo para retomar el interés de los alumnos en el tema a consideración.

Afortunadamente esto no es generalizado, pero hay elementos que también perturban los tiempos de clase y que se corresponden con manejos administrativos. Estos llegan a ser engorrosos y repetitivos, al tener que llenarse diversos formatos para distintas entidades estatales y federales, con información similar. En algún momento reciente se intentó resolver en parte el problema, pero los avances fueron lentos e imprecisos, ante la “incomprensión” de empleados o funcionarios de otras entidades y de la propia SEP, empecinados en llenar formatos, que al final van a dar a un cajón o paquete informático, esperando los tiempos de su utilización, que en ocasiones nunca llegan.

En su propuesta la autora presenta con sencillez y precisión –entre otras cosas- formas, actividades y mecanismos para el uso efectivo del tiempo de aprendizaje en el aula, relacionadas con la información, su comprensión y el uso creativo de lo aprendido. En su base define cinco tipos de actividades: de exploración; de aprendizaje sistemático; de estructuración; de integración y de evaluación.

En el arranque del aprendizaje habrá que considerar que el alumno o educando es el actor principal y que la finalidad de la exploración -1ª actividad para aprender- es provocar un nuevo aprendizaje. Allí la exploración es un dispositivo para la acción, formando parte de la instrumentación para arribar a nuevos saberes. Merece leerse cuidadosamente el texto señalado –págs. 52 y siguientes- para corroborar que cada actividad, de las cinco, es un paso para llegar a tareas de mayor complejidad, pero de modo sistemático, a lo que lleva la 2ª actividad propuesta, a fin de que el alumno sepa integrar y globalizar sus aprendizajes y no se deje llevar por el enorme cúmulo de información y aprendizajes que le llegaron sin sistematización, los cuales pueden confundirle y sacarle de lo esencial, por lo superfluo, que no deja de ser atractivo. Una sentencia precisa surge de este paso: “la clave para el desarrollo de procesos basados en reglas es la repetición”.

Las actividades de estructuración -3er paso propuesto- llenan propósitos diversos, al principio del aprendizaje, durante su desarrollo o al finalizar en esa unidad o secuencia en cuestión, afirma la autora. Pueden servir, por tanto, para situar el aprendizaje, mediante vínculos con lo previo o haciendo propicio que el educando interactúe con una situación y así pueda precisar con que cuenta y que más necesita para poderla afrontar con éxito, además de que puedan ser útiles estas actividades para que haga comparaciones, logre relaciones u ofrezca evidencias de conocimientos, desempeños o productos parciales de ellos, entre otros.

Las actividades referidas a la integración serán para movilizar recursos que se han adquirido. Los conocimientos pueden solo recordarse o avanzar a su aplicación o movilización. Lo que pretenden estas actividades -4º paso propuesto- es que los alumnos movilicen los recursos adquiridos en diversas situaciones, lo que nos lleva a las competencias –tan mencionadas y poco comprendidas-  y a situaciones significativas. De ello se infiere que será el alumno el que integra, lo que puede ocurrir en cualquier momento para que se oriente precisamente hacia las competencias  y a otras situaciones significativas, como los aprendizajes complejos esperados. Ello lleva a la integración de conocimientos, habilidades y actitudes en una base de conocimiento rica e interconectada, que permite al educando echar mano de diferentes tipos de conocimiento para enfrentar problemas diversos.

Las actividades de evaluación a que se refiere la Dra. son las de carácter formativo, con la idea de dar fuerza a la integración y significatividad del aprendizaje, con un fin preciso: escribir para contestar una carta, leer un periódico para obtener y argumentar respecto a una información; buscar información en todos los medios, para resolver un tema, una situación de vida o tarea escolar o de trabajo, compleja y problemática.

Para llegar a dicha integración es requerimiento realizar evaluaciones que la allanen de modo efectivo. Esta actividad –la 5ª propuesta- denota su importancia por las fuentes y tipos de evaluación que pueden facilitar el camino hacia la integración de lo aprendido. En el libro se proponen algunas actividades que permiten conseguir información acerca del desarrollo cognitivo, como evaluación de: conocimiento, de comprensión, de explicación, aplicación, reflexión y crítica, que se expresan en compactos párrafos de alta precisión.

Otro tipo de evaluación a considerar es la referente a lo emocional, cuyo desenvolvimiento es tan variado como las emociones en sí. Empero, en función de encausarlas a un orden, considera, con Goleman (1995) autor de la Inteligencia Emocional, que deben tener en su fundamento, actividades que graviten en emociones básicas como las descritas por el autor del mencionado libro. https://www.linkedin.com/in/danielgoleman

La maestra Ruiz Iglesias afirma que “el que los niños aprendan y dominen las habilidades sociales y emocionales les ayudará no solo en la escuela, sino también en todos los aspectos vitales” Págs. 59 y siguientes. Hay muchos estudios que corroboran que los jóvenes poseedores de tales habilidades sociales y emocionales, tienden a ser más felices al lograr mayor confianza en si mismos, además de ser más competentes en todas sus relaciones sociales, ya sea como estudiantes en la escuela, en sus familias, con sus amigos o en el desempeño de algún trabajo. Las predisposiciones  al uso de sustancias nocivas, la depresión o violencia, son ampliamente controlables.

Resume la autora las habilidades decisivas que conforman la inteligencia emocional como: autoconciencia –identifica pensamientos, sentimientos con su propia fortaleza y su influencia en las decisiones y acciones-; autoconciencia social –capacidad para identificar y comprender pensamientos y sentimientos de los demás, creando empatías y si es el caso, adoptando el punto de vista de ellos-; autogestión –enseña a dominar las emociones lo que posibilita la tarea en proceso-; toma de decisiones responsable –forma para crear, efectuar y evaluar soluciones efectivas y reseñadas en conexión a los problemas, calculando las secuelas a largo plazo de las conductas, tanto para sí como para los demás-; habilidades interpersonales –adquisición de saberes para repeler presiones negativas de compañeros, así como actuar para remediar crisis y mantener relaciones benéficas y gratificantes con las personas y grupos de ellas-.

Mucho más podríamos extraer de la presentación hecha por la autora del libro indicado. Cerremos esta nota con una importante apreciación que pone frente a frente, las formas de la enseñanza tradicionales a saber y sustenta lo presentado anteriormente: conocimientos, habilidades y actitudes como resultado del dominio del aprendizaje. Del otro lado está su propuesta:  a) conocimientos, experiencias, saberes; b) contenidos procedimentales. c) Actitudes, d) capacidad para dar respuestas a situaciones, problemas o cuestiones que los alumnos tienen amplias posibilidades de vivir en la realidad.

Ello supone lograr la capacidad de mover y armonizar recursos ante escenarios complejos en contextos expresos, lo que se entiende como formas adquiridas para afrontar desempeños. Leer: “Modelo Triangular” El triple reto del tiempo, las competencias y la Evaluación. Primera Edición 2014. Magalys Ruiz Iglesias. Centro de Internacionalización de Competencias Educativas y Profesionales (CICEP). D.F. México

Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com

Puebla, Pue. 1º-febr.-2015.

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