¿La política fiscal será la llave?

Víctor Manuel Barceló R.

La emisión de leyes en el subcontinente latinoamericano acerca  de la política fiscal, pone en el plano de la polémica, tanto la importancia de tal política para el desarrollo -o al menos el crecimiento- de una nación o región determinada, como los cambios a tal Política, porción fundamental de la económica, que se encarga de establecer el presupuesto de un Estado, considerando ingresos, impuestos y la variable del gasto público, como aspectos primordiales para conservar la estabilidad financiera.

Acompañando al 17º Congreso Nacional “el reto de enfrentar las reformas fiscales 2015” que se realizará en Puebla en próximos días, creo interesante ver a “vuelo de pájaro” que ocurre en Latinoamérica al respecto, recordando que el propósito de tal política es posibilitar el crecimiento de la economía, amortiguar los “ires y venires” de los periodos económicos y garantizar la administración adecuada de los recursos del Estado.

Las medidas que aplica la política fiscal tienen incidencia -en el corto plazo- en el nivel del empleo, como respuesta a su impulso en la infraestructura, la producción y su participación en los precios de mercado. Tan precisos signos de identidad que hospeda la política fiscal, a lo largo de los años, la ponen en el punto de mira de grupos ciudadanos, preocupados por el gasto pero sin conocimiento preciso de los requerimientos del mismo para atender emergencias del crecimiento; de expertos y pensadores que, o proponen cambios radicales a su conformación para que concentre su atención en temas que aquejan a grupos humanos caracterizados, o la satanizan, como culpable de males que, no en todos los casos, son consecuencia parcial, mucho menos plena de su aplicación.

Por ello y según el país o región de referencia, se aducen consecuencias, claramente visibles, pero poco caracterizables como culpa única de lo fiscal. Desde mis años de formación económica en la UNAM se argumenta que, su conformación como política expansionista (con aumento del gasto público o recorte de impuestos) o política contractiva (que recorta el gasto público y maneja al alza o a la baja los impuestos), puede ocasionar disminución en la demanda de inversión, déficit comercial, sustentando ello en que la propensión al consumo no es siempre la misma, por inconstante y aleatoria.

En Latinoamérica la política fiscal mantiene condiciones de ajuste que le permiten, en la mayoría de países de la Región, contar con recursos para impulso y ajuste de la economía. Estos serán vitales, dada la complicada situación internacional, misma que presenta retos crecientes para diversos países en 2015, aumentando riesgos para las circunstancias económicas de la región, aunque muestren estables las calificaciones soberanas, según un informe de  Fitch Ratings. http://lta.reuters.com/article/domesticNews/idLTAKBN0JU25F20141216

Dicha agencia prevé que el crecimiento de América Latina, se recuperará hasta el 1.6% en 2015 -0.9% estimado para 2014- disimulando riesgos que apuntan a la baja. Espera que Argentina y Venezuela, sigan en recesión. Precios del petróleo y materias primas, junto a otros factores, seguirán afectando a la región, sobre todo a países andinos y del Cono Sur.

Venezuela es la más afectada por bajos precios de hidrocarburos. Ecuador también es sensible, pero una rebaja del gasto, podría contener el deterioro fiscal. En México, la amenaza se mitiga –dice la Agencia- por “su programa anual de cobertura petrolera”. Colombia, el manejable peso de su deuda y la mejora de la credibilidad de su política fiscal, la sacarán adelante. Chile y Perú están listos para enfrentar el golpe por el escaso peso de su deuda y destacados amortiguadores fiscales.

La mayoría de calificaciones soberanas en Latinoamérica muestran Panorama Estable. dos economías con Panorama Positivo y dos Negativo equilibran: Bolivia y Paraguay en el primer caso y El Salvador y Venezuela en el segundo. Sin embargo, el déficit fiscal agregado de Latinoamérica sigue elevado en 2015, subrayando retos para consolidarle en la “era” posterior al “auge” de las materias primas. Por ello, no se entiende que ningún país de la Región logre superávit fiscal, al contrario, varios exportadores de materias primas soportarán quebranto. http://www.cepal.org/mexico/noticias/noticias/2/39932/FaustoHernandezCIDEPoliticaFiscal.pdf

En diversos países hay decisión por continuar los impulsos y distribuir la riqueza. Algunos viven condiciones, tan desiguales -como el nuestro- que están impelidos a corregir fallos del mercado y a encausar sus intereses a mayores aportes sociales. Esto es considerado por cuestiones éticas y sociales. La política fiscal debe favorecer a los que menos tienen para lograr su inclusión social.

Esto la academia lo presenta desde el ángulo económico, mediante: inversiones que favorezcan al mercado interno en infraestructura, producción y medio ambiente, por su impacto inmediato en el empleo; desarrollo regional mediante la recuperación del manejo de la tierra por su gente usufructuaria y la transformación local de sus productos, a través del impulso a la pequeña y mediana empresa.

Por el lado social, los grandes esfuerzos regionales –que se viven en Puebla- para fortalecer la infraestructura educativa, brutalmente deteriorada; capacitar mejor al maestro y dignificarlo para recuperarle su papel protagónico e imagen a seguir por sus alumnos y apoyar al alumno con nuevas tecnologías, mismas que le permitan incorporarse, con la guía de su docente, a la Sociedad del Conocimiento. ¿Será este el camino que adopte la política fiscal en cada país de la Región, para sacar de la pobreza a ese 60% de pobres que pueblan nuestra Región?

Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com.

Puebla, Pue. 11-enero-2015.

Advertisements